¿Por qué no quiero estar obeso? ¿Es cierto todo lo que escucho?
Es innegable que hoy en día la Actividad Física ha cobrado gran importancia en nuestras vidas. Todos deseamos vernos bien, sentirnos sanos y emocionarnos cada vez que nos damos cuenta de que hemos mejorado en nuestros objetivos gracias al ejercicio.
No es de extrañar que cada vez seamos más los que queremos adelgazar o mantener una buena línea, o incluso llevarla al límite para lucir tableta, pues la vida es competencia, la competencia se gana muchas veces con carisma, éste viene dado por la seguridad que se tiene en uno mismo, y ¿verdad que verte mejor que los demás te da seguridad? Pues todavía da más seguridad ver que solo estás empezando una progresión de bienestar que va a aumentar siempre que estés dispuesto a luchar por ello.
Sin embargo, históricamente, el adelgazamiento mediante el ejercicio ha sido un tema muy olvidado. Tanto que no existía una explicación científica de lo que ocurría con nuestro cuerpo y los patrones de entrenamiento eran simples habladurías, refranes y metodologías que solo con pensar detenidamente se desmentirían solas (pero nadie era capaz de hacerlo). Ésta metodología consiguió abrirse un gran hueco gracias al desconocimiento de los practicantes, el boca a boca se extendió y está aquí mismo para ponernos a todos en peligro. Por eso hoy, nos centraremos en algunas de las más importantes, dirigidas sobretodo al adelgazamiento y la pérdida de peso. Así pretendemos conocer si está bien aquello que hacemos, si es un buen método, o si estamos perjudicando nuestra salud mientras creemos que la estamos mejorando.
¿Estoy obeso? ¿Qué problemas conlleva estarlo?
Algunos estarán de acuerdo conmigo si afirmo que la Obesidad es la enfermedad del Siglo XXI. Pero ¿dónde está el límite entre estar obeso y no estarlo? Un sencillo medio de valoración estandarizada es el IMC (Índice de masa corporal). Una fórmula que no es 100 por 100 precisa, pero bastante aceptada para llevar un seguimiento, se saca de la siguiente forma:
IMC = Peso (Kg) / Talla² (m)
-Entendemos un resultado de 22 como el IMC ideal.
-A partir de 25, hay obesidad.
-A partir de 30, hay obesidad de segundo grado.
-A partir de 40, la obesidad es altamente peligrosa para la salud.
Los problemas de la obesidad son los siguientes:
-Hipertensión, disfunción respiratoria, Disfunción del ventrículo izquierdo del corazón, Diabetes, Problemas articulares, Lesiones renales, Alta concentración de lípidos y colesterol en sangre…
MITOS
1. Cuanto más sudo, más adelgazo:
Tras una (muy ligera) introducción a la obesidad, vamos al mito:
Algunas personas tienden a pensar que el sudor es peso que están perdiendo, y buscan formas de aumentar la forma de sudar. Aquí desmentiremos eso y señalaremos el peligro que conlleva:
Esta creencia lleva a gente a correr en verano, durante las horas de más calor con ropajes gruesos e incluso plásticos o neoprenos sobre la piel para aumentar la sudoración. Todos hemos oído hablar también de que la sauna hace perder peso, pero su error es entendible. La deshidratación conlleva una importante pérdida de peso (que no de grasa), debido a la drástica pérdida de líquidos del cuerpo humano que serán recuperados de nuevo bebiendo porque el agua es necesaria para el funcionamiento del organismo.
¿Por qué es erróneo perder peso por el agua? Si no fuese peligroso para la salud, tampoco sería válido, pues el agua no sirve como moneda de cambio para la pérdida de peso porque no contiene calorías, tus acumulaciones de grasa continuarán en su mismo lugar.
¿Por qué es peligrosa la pérdida de agua? Interviene en la regulación de la temperatura corporal, transporta los nutrientes gases y material de deshecho, es un lubricante de las células y disuelve las reacciones químicas. En pocas palabras, sin el agua no soportaríamos el aumento de la temperatura o nuestro cuerpo sería demasiado toxico.
Con esto queda demostrado que la creencia de que el sudor adelgaza es tan incorrecta como peligrosa. Quiero dejar el tema abierto para preguntas y dudas que os puedan surgir respecto al sudor, agua, peligros… como por ejemplo: patologías provocadas por esta creencia, síntomas de la deshidratación, el mecanismo de disipación del calor, ampliar información sobre la utilización de neoprenos o plásticos, recomendaciones o cualquier tipo de duda o inquietud que se tenga. Se me puede enviar a ramitribiani@hotmail.com y responderé a ellas encantado, y si lo creo oportuno realizaré una entrada para el blog.
2. La pérdida de peso localizado:
Los que nos dedicamos a la actividad física escuchamos muchas veces la siguiente frase: “¿Qué tengo que hacer para quitarme esto de aquí?” Todo es debido a los biotipos que la sociedad impone, los hombre tienden a acumular grasa en el abdomen y las mujeres en muslos y caderas. Como consecuencia de ello obtenemos dos cosas:
- Hombres haciendo ejercicios abdominales y mujeres haciendo ejercicios de muslos y glúteos.
- Anuncios televisivos sobre aparatos o substancias que hacen perder la grasa únicamente en la zona aplicada.
La televisión muestra un camino fácil y nosotros no hacemos mucho esfuerzo en no caer en la tentación de los tres errores. Los tres errores son: Creer que conseguir resultados se puede lograr con rapidez, sin esfuerzo y sin sufrimiento. Esto es algo que yo os recomiendo para todo lo que hagáis, para cualquier cosa que os interese os podéis preguntar: ¿Me estoy esforzando? ¿Estoy sufriendo por ello? Si la respuesta es no, posiblemente estés perdiendo tiempo, igual como lo pierde la gente que se cree las cremas milagrosas que reducen la grasa localizada, o los que hacen ejercicios musculares en una zona donde esperan ver desaparecer los michelines. Es positivo hacer ejercicios abdominales, pero la grasa no se moverá del sitio a menos que entrenes de la forma adecuada.
¿Cuál es la forma adecuada de entrenar para perder grasa?
La grasa se pierde uniformemente en todas partes del cuerpo (a pesar de que tengamos tendencia a acumular más en unas zonas que en otras), de modo que la única forma de perder grasa en un lugar deseado, es hacerlo en el resto del cuerpo. Lo conseguiremos mediante ejercicios aeróbicos de larga duración y una intensidad media/baja (La fórmula correcta para ello la discutiremos en otras entradas del blog más adelante). Por eso debemos olvidar a aquellos que nos prometen resultados sin esfuerzo en zonas concretas, y empezar a movernos, sal a correr, andar o ir en bici, y es muy importante que sea prolongado y no excesivamente intenso. Está bien realizar ejercicios de musculación de abdominales o de piernas, pero si nos centramos en ello únicamente, tendremos músculos bajo una capa de grasa y solo conseguiremos no poder observar resultados y consecuentemente el abandono del ejercicio y el sedentarismo, justo lo que pretendemos evitar.
Al igual que en el mito anterior recuerdo mi email para solucionar dudas o atender a peticiones: ramitribiani@hotmail.com
De momento, eso es todo por ahora, espero mañana tener tiempo para poder añadir algunos mitos más, referentes a musculación y alimentación. (Si alguien siente curiosidad sobre algún tema que teme que pueda ser un mito, es libre de preguntar por él y lo trataré aquí en el blog, he decidido omitir muchos que yo considero mitos para centrarme más en los errores más comunes y no extenderme demasiado) Seguidamente pasaremos ya a hablar de métodos de entrenamientos y todo aquello que os interese.
Un saludo y gracias por leerme, espero que os haya gustado.